febrero 27, 2024
Comunidades Soluciones

Denunciar, resistir y gestionar: así logró un grupo de familias salvar el kínder Simona Barba 

Las familias de la colonia María Martínez hicieron comunidad, resistieron y gestionaron por más de un año para lograr que el preescolar Simona Barba, saqueado en 2022, fuera rehabilitado y siguiera brindando servicio.

Por Jonathan Álvarez / YoCiudadano

Ciudad Juárez, Chihuahua.— El jardín de niños Simona Barba, en la colonia Profesora María Martínez, es uno de los grandes logros de la comunidad. Por él han pasado decenas de generaciones de niñas y niños que desde su fundación dieron vida a sus salones, hasta que en primavera de 2022 estuvo a punto de cerrar permanentemente. 

El motivo: una serie de robos y vandalismo en contra del mobiliario, la infraestructura y hasta el material didáctico con el que las maestras daban sus clases. Los salones lucían destrozados, sin ventanas ni energía eléctrica. Habían desaparecido los juegos infantiles, los motores de los aires y hasta las tuberías de agua. 

Las vecinas Valeria Martínez, Carmen Rodríguez y Verónica López no estaban dispuestas a permitir que el kínder, por el que lucharon hace años, cerrará sus puertas. La solución fue unirse en comunidad, resistir, gestionar y exigir a las autoridades que hicieran su trabajo. 

Un grupo de madres y padres de familia logró la permanencia del kínder, su rehabilitación y reapertura, haciendo uso de sus redes de apoyo y denunciando la problemática ante las autoridades y los medios de comunicación.

Foto: Jonathan Álvarez
Ejercieron su derecho a manifestarse 

La mañana del 22 de marzo de 2022, más de 20 madres y padres de niñas y niños que asistían al preescolar Simona Barba se plantaron afuera del plantel para manifestarse en contra de los robos y vandalismo a la institución. 

El saqueo dejó en incertidumbre a los usuarios del preescolar, pues temían que el plantel cerrara sus puertas después de varios años de servicio. En ese momento, 120 niñas y niños se quedaron sin un espacio educativo.

Esa manifestación fue el primer paso para encontrar la solución. Allí, la comunidad se congregó y abrazó su derecho a la exigencia por espacios educativos seguros. 

“Quiero volver a mi escuela”, “queremos un kínder seguro para aprender y conocer el mundo” y “la educación es mi derecho, no me lo robes”, fueron las frases que sostenían niñas y niños en carteles, lo cual marcó el inicio de la resistencia por preservar el espacio.

Valeria Martínez, habitante del fraccionamiento Puerto Santa Fe, recuerda que las actividades del preescolar se cancelaron semanas antes del tradicional desfile de primavera, en el que su hija, que cursaba el segundo año, iba a participar. 

Al cancelarse las actividades del plantel, las niñas y niños se vieron forzados a recibir su tareas en el parque de la colonia, recuerda. 

A partir de ese momento, y ante la impotencia por la situación, el grupo de madres y padres de familia decidió hacer vigilias nocturnas dentro del preescolar para evitar más saqueos. 

Valeria reconoce que se sentía insegura y con miedo. Además sentía impotencia, pues estaba haciendo labores de vigilancia que le correspondían a las autoridades. 

“A mí, en lo personal, me daba coraje porque las autoridades a fuerza querían casi que les diéramos el nombre de los ladrones y no teníamos apoyo de la directora (…) el quedarme en la noche, sabiendo que me podía pasar algo, me hacía sentir coraje o desesperación”, relata. 

Las madres y padres de familia que pasaron varias noches dentro de la escuela pronto comprendieron que era necesario denunciar y vincularse con las autoridades encargadas de la seguridad pública para detener los robos en la escuela. 

Foto: Jonathan Álvarez

Más de un elemento de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) ofreció su número de teléfono personal para que, en caso de que detectaran algo sospechoso, pudieran comunicarlo inmediatamente. 

Las familias exigieron a las autoridades del plantel educativo hacer la denuncia, ante lo cual encontraron resistencia. 

“A nosotros no nos tomaban en cuenta, se supone que había una responsable, que era la directora. Ella es quien tenía que poner la denuncia, pues era la autoridad del kínder”, dice Valeria. 

Mientras tanto, las clases fueron canceladas. El recinto era peligroso, pues había vidrios rotos y la infraestructura estaba en mal estado. 

Meses después, las niñas y niños fueron reubicados en el Centro Comunitario Frida Kahlo, donde tomaban sus clases. Las madres y padres no estaban conformes, pues el espacio no estaba acondicionado para llevar a cabo las clases con normalidad. 

Tejer redes de apoyo, la clave

Las familias que lucharon por el kínder consideran que un paso muy importante en la solución del problema fue tejer redes de apoyo entre la comunidad. 

Casi inmediatamente después de que identificaron los robos y el vandalismo del que era objeto la escuela, crearon un grupo de WhatsApp para ponerse de acuerdo y mantenerse alertas. 

Carmen Rodríguez considera que estas redes contribuyeron a unir y comprometer a la comunidad. Agrega que las reuniones que tuvieron fueron importantes para crear un ambiente de solidaridad y empatía. 

“En las pláticas que teníamos nos reíamos a pesar del temor que estábamos pasando. Tratábamos de pasarla bien y eso nos ayudó a que nos conociéramos”, dice. 

Valeria enfatiza la importancia de dar a conocer la problemática para presionar a las autoridades para que actúen. Es por eso que convocaron a medios de comunicación.

Las vecinas relatan que uno de los efectos de la presión a través de los medios es que finalmente fuera interpuesta la denuncia formal por parte de la dirección del plantel. 

Valeria y Carmen opinan que este fue un paso importante, pues a lo largo del año 2022 se capturó en varias ocasiones a personas que eran señaladas como responsables de los robos, pero quedaban libres al poco tiempo porque no había una denuncia. 

Verónica López, habitante de la colonia María Martínez, fue una de las personas que fue llamada a testificar.

“Teníamos miedo, porque pensábamos que los iban a soltar, pero (los vecinos) no desistieron, siempre estuvieron ahí. Fuimos varias veces a Fiscalía e incluso nos manifestamos ahí también”, recuerda. 

Foto: Jonathan Álvarez
Desde la ciudadanía llega la solución

En noviembre de 2022, el Cabildo de Juárez aprobó un punto de acuerdo para instruir a la Policía Municipal a realizar recorridos de prevención y vigilancia durante las noches en diversas las escuelas de la ciudad. 

El punto de acuerdo fue motivado por las denuncias de los habitantes de la colonia María Martínez, dijo en su momento el regidor Pedro Matus Peña. 

Por otra parte, la rehabilitación del preescolar vino por gestión ciudadana. Valeria y Carmen cuentan que el grupo de madres y padres de familia solicitaron los recursos a través del programa federal La Escuela es Nuestra. 

Fue así como comenzó a llegar material para adecuar la barda, ventanas, pintura, insumos para los baños, cisterna, cableado y juegos. 

El grupo de madres y padres que lucharon por el kínder ayudó con mano de obra, para pintar y limpiar el lugar. 

Luego de un año de que el kínder permaneciera cerrado, en febrero de 2023 comenzaron las preinscripciones para que una nueva generación de niñas y niños accediera, por fin, a las instalaciones dignas que merecían. 

“Quiero hacerle saber a la gente que si se junta puede lograr muchas cosas. La presión de la gente cuenta mucho, la unión de la gente cuenta mucho y podemos lograr mucho”, dice Carmen. 

Paso a paso 

Marzo de 2022:

 Las familias del kínder salen a manifestarse y exigen un alto a los robos y vandalismo.

Comienzan a tejer redes de apoyo para ponerse de acuerdo y mantenerse alertas.

Llaman a medios de comunicación para informar la problemática y exhortar a las autoridades a actuar.

Finales de 2022: 

Se interpone la denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado.

Gestionan los apoyos del programa La Escuela es Nuestra.

Inicio de 2023: 

Comienza la rehabilitación, madres y padres se suman con mano de obra.