abril 15, 2024
Gobierno

Los muertos que nadie reclama: otros 67 cuerpos sin nombre son sepultados en Ciudad Juárez

Cuerpos de personas asesinadas, que perdieron la vida en accidentes viales, así como fallecidas en la vía pública o en albergues fueron sepultados en la fosa común del panteón San Rafael, donde cientos más aguardan para por ser reclamados.

Texto y fotografías: Blanca Carmona / La Verdad

Una extensa nube de polvo oscurecía el cielo y las ráfagas de viento zumbaba, casi aullaba, y levantaban la polvareda tan característica de Ciudad Juárez en la época previa a la primavera, cuando un grupo de hombres comenzó a bajar en fosas unos féretros que solo llevaban anotados iniciales y números.

Los hoyos de tierra se abrieron en el panteón San Rafael para colocar los cuerpos de 67 personas no identificadas con nombre y apellidos, ni reclamadas por sus familiares que llegaron hasta el lugar, ubicado al sur de la ciudad, hasta donde fueron trasladados en un camión.

Con la ayuda de dos cuerdas en color verde, los hombres fueron bajando las cajas de madera a cada fosa.

Cada caja llevaba anotado con tinta roja un número de identidad de cada uno de los 67 cuerpos que fueron liberados por el Ministerio Público para esta inhumación masiva; además, el número que se le asignó en el Sistema de Ingreso y Egreso de Cadáveres (SIEC) y el número del jardín dentro del cementerio donde fueron enterrados, que en esta caso fue el seis para todos. También llevaban los números de hilera y fosa, y la fecha en que el cuerpo fue ingresado al Forense.

No hubo llanto, ni flores, tampoco música, ni persona alguna que se despidiera de los muertos.

En el jardín seis del cementerio, “sembrado” con decenas de cruces blancas con la leyenda “SIEC” seguida de un número, solo estaban cuatro hombres del Servicio Médico Forense (Semefo) responsables de bajar los cadáveres y otro más que iba revisando que cada cuerpo fuera acomodado en la hilera y fosa que debía ocupar. Los acompañaban los conductores de una maquinaria pesada, el conductor del camión donde se trasladaron los cuerpos, un funcionario de la Fiscalía de Chihuahua y reporteros de diferentes medios de comunicación que fueron convocados para documentar la primera inhumación masiva del 2024 en la ciudad.

“Estamos observando una inhumación de cuerpos de personas fallecidas, no identificadas, que están teniendo un destino temporal, no decimos un destino final porque al final del día si aparece una familia podemos reincorporarlo con ellos”, dijo el perito y coordinador de Servicios Periciales y Ciencias Forenses en la zona Norte de la Fiscalía estatal, Héctor Manuel Jacome Hernández.

Antes de enterrar a cada persona, se hace un archivo básico individual que contiene los resultados de la necropsia; datos odontológicos; características particulares, como tatuajes y lunares; ficha necrodactilar y un perfil genético, entre otros datos.

Esa información permitirá que cuando alguien busque a un familiar, se haga una confronta que lleve a determinar si entre los inhumados esta la persona buscada, explicó el funcionario.

Actualmente las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) están a su máxima capacidad, antes de esta inhumación resguardaban unos 300 cuerpos.

Algunas de estas personas fueron asesinadas, otras perdieron la vida en accidentes viales, fallecieron en la vía pública o en albergues, en estos últimos casos algunas de los muertos están identificadas, pero estaban en condiciones de abandono y sus deudos no reclamaron los cuerpos. Estos fallecidos fueron ingresados a la morgue a lo largo del 2021, 2022 y 2023.

Del primer año, se inhumaron seis cuerpos, cuatro corresponden a homicidios dolosos y dos a causa naturales; de 2022 se mandaron a fosas individuales a 36, de estos 12 son muertes dolosas y 24 naturales; y del 2023 suman 24, de los cuales cinco fueron crímenes, 19 son decesos ocasionados por causas naturales y uno fue un accidente.

De los 67 cuerpos inhumados, 13 corresponden a mujeres, se dio a conocer.

Para inhumación en estos espacios, antes denominadas fosa común y actualmente llamados panteón forense –ubicado en una área del panteón Municipal San Rafael–, debe haber una autorización del Ministerio Público, luego de agotarse los esfuerzos oficiales por la identificación, actividad que incluye la búsqueda en bases de datos nacionales y policiacas, por ejemplo, la del INE.

En los últimos meses, varios cuerpos se han localizado inhumados de forma clandestina en la ciudad, estos aún no son liberados por el Ministerio Público.

Después de la colocación de cada caja en una fosa individual, con una retroexcavadora se echó la tierra y se formaron las sepulturas. Sobre cada una de ellas se colocó una cruz blanca donde se anotó de nuevo el número del Servicio de Ingreso y Egreso del Cadáveres, también los números del jardín, la hilera y fosa.

Después, los hombres se retiraron y solo quedó el bullicio del viento y las tolvaneras del desierto que parecían “abrazar” las nuevas columnas blancas colocadas en el lugar, donde cientos de cuerpos más aguardan, desde hace años, para ser reclamados.