enero 27, 2026

‘Tenemos en común con Ayotzinapa una historia de abusos’

Ciudad Juárez, Chihuahua.— Yéssica tiene una hoja de papel entre las manos. La hoja tiene impreso el rostro de uno de los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos que desaparecieron en Iguala una noche de hace 5 años. Pega la hoja en el respaldo de una silla y se aleja un poco hacia un micrófono que potencia su voz. Quiere que la escuchen cuando pide que no se olviden de los estudiantes que ya no están, de los desaparecidos, asesinados, torturados, violados. Que el olvido no los borre. Que la memoria se vuelva enojo y el enojo exigencia de justicia. Y aunque Yéssica está muy lejos de Iguala, Guerrero, piensa que hay algo que la une, que los une. La violencia como puente indeseable pero fuerte.

“Tenemos en común con Ayotzinapa la impunidad. Asesinaron a una compañera y lo primero que dijeron es ‘ella no es estudiante’. Tenemos en común con Ayotzinapa una historia de abusos contra estudiantes. Tenemos años y años y años exigiendo justicia; eso es lo que tenemos en común”, dice de pie frente a la dirección del Instituto de Ciencias Sociales y Administrativas (ICSA) de la UACJ, el último lugar en el que se vio a Mónica Janeth Alanís el 26 de marzo de 2009.

Si la UACJ pusiera una silla vacía por cada estudiante asesinado quizá no tendría 43, pero no serían pocas. Y Yéssica se preocupa porque, dice, pedir justicia ha sido una acción estudiantil e independiente. Si pudiera pedirle algo al rector, dice, le pediría que se plante con los estudiantes a exigir justicia. “No hemos olvidado a nuestros 43 compañeros, sostenemos que es un crimen de Estado y a la par de eso nos manifestamos por las injusticias cometidas contra la comunidad universitaria de la UACJ. Creemos que tenemos en común la impunidad de nuestras instituciones y que no se ha logrado justicia para todas las vejaciones que han sufrido los estudiantes”, dice. Yéssica, la decena de estudiantes que están aquí, piden que se recuerde, con cariño y con enojo a los 43 estudiantes desaparecidos: también a Dana, a Mónica, a Cindy, a Lidia, al maestro asesinado, a la maestra violada, al estudiante de Música violado, el día que un agente de la Policía Federal le disparó a Darío. Piden organización y protesta. Que la violencia pare. Y que regresen con vida a los 43 normalistas. “Si a mí me llegara a pasar algo, me daría mucho coraje que la universidad diga que yo no era miembro de la comunidad universitaria. Eso no lo vamos a permitir”, sentencia Yéssica Morales, estudiante de la licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.