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25 may. 2026
Sociedad

Madres buscadoras exigen justicia y ser reconocidas como defensoras de derechos humanos

Madres buscadoras exigen justicia y ser reconocidas como defensoras de derechos humanos

Las familiares de personas desaparecidas y víctimas de feminicidio marcharon este sábado en Ciudad Juárez para exigir verdad, justicia y acompañamiento integral, incluyendo acceso a servicios de salud mental y psicoterapia.

Las familiares de personas desaparecidas y víctimas de feminicidio marcharon este sábado en Ciudad Juárez para exigir verdad, justicia y acompañamiento integral, incluyendo acceso a servicios de salud mental y psicoterapia. Por Miguel Silerio / La Verdad Juárez Ciudad Juárez, Chihuahua.— Bajo el sol del mediodía y el calor que casi alcanza los 35 grados centigrados, madres, padres y hermanas de personas desaparecidas, así como familiares de víctimas de feminicidio, tomaron nuevamente las calles para exigir verdad, justicia y mayor voluntad de las autoridades, previo al Día de las Madres. Con el lema “Las madres buscadoras somos defensoras”, reclamaron acciones reales para localizar a sus familiares y exigieron el reconocimiento de las madres buscadoras como defensoras de derechos humanos, además de que las instituciones encargadas de la atención a las mujeres y de las políticas de igualdad les brinden acompañamiento integral, incluyendo acceso a servicios de salud mental y psicoterapia. La jornada comenzó con una misa a cargo del padre Francisco García en la Misión de Guadalupe, a un costado de la Catedral, donde oraron por las víctimas y compartieron públicamente el dolor de la desaparición, pero también la esperanza de la búsqueda y el acompañamiento. \"\" “Las familias buscadoras son defensoras de derechos humanos porque su labor trasciende la búsqueda individual para convertirse en un acto de protección colectiva que intenta garantizar el derecho a la verdad y la justicia para toda la sociedad. Ellas hacen el trabajo del Estado investigando, impulsando leyes y visibilizando una crisis humanitaria que las autoridades pretenden ignorar”, dijo, antes del inicio de la marcha, Carla Palacios Flores, directora del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte. Palacios recordó que la crisis de desapariciones en el país ya supera las 133 mil personas y subrayó la necesidad de contar con fiscalías confiables, capacitadas y con presupuesto suficiente, así como voluntad política de los tres órdenes de gobierno para atender la problemática. Posteriormente las familias marcharon desde el Centro Histórico hasta el Parque Borunda, donde desde hace cinco años mantienen el Memorial Permanente de Personas Desaparecidas “Memoria Viva”, instalado en el Monumento a la Madre. Durante el recorrido portaron fotografías y carteles con los rostros de sus seres queridos, así como imágenes de padres, madres y hermanas buscadoras, y de familiares de víctimas de feminicidio que han fallecido en los últimos años, la mayoría de ellas sin haber logrado encontrar a quienes buscaban ni acceder a la justicia y la reparación. \"\" \"\" En el contingente, integrado por más de 100 personas, avanzaban madres, padres, abuelas e incluso niñas y niños que se han sumado a la búsqueda de sus familiares. La circulación habitual sobre la avenida 16 de Septiembre en los findes de semana se interrumpió durante casi una hora, mientras las familias caminaban hacia el memorial gritando consignas como: “10 de mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta”, y “ahora se hace indispensable presentación con vida y castigo a los culpables”. Al llegar al memorial, las familias leyeron un pronunciamiento en el que exigieron a las autoridades reconocerlas como personas defensoras de derechos humanos, aceptar la magnitud de la crisis de desapariciones en el país, brindarles atención digna y garantizar tanto su seguridad como su derecho a participar activamente en las búsquedas. “Los riesgos constantes a los que nos exponemos, la violencia institucional que sufrimos y la criminalización a la que nos enfrentamos por ejercer nuestros derechos a la verdad, a la justicia y a la memoria, confirman nuestra condición de defensoras”, expresaron. \"\" De acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chihuahua, hasta el 10 de abril de 2026 había cuatro mil 832 personas desaparecidas con reporte vigente, de las cuales mil 174 corresponden al municipio de Juárez, seguido por Chihuahua capital, con 885, y Cuauhtémoc, con 589. Según los datos de la FGE, la mayoría de los reportes vigentes corresponden a 2025, con 479 casos registrados en todo el estado. Además, cuatro mil 101 corresponden a hombres y 731 a mujeres.

‘Mi corazón está roto; yo no celebro un 10 de mayo’

Irma Álvarez Ortega es madre de Raymundo Iván Álvarez Ortega, desaparecido el 9 de julio de 2022, a los 33 años, cuando se dirigía al Centro de la ciudad. Desde ese momento, su familia dejó de saber de él. Hasta ahora, sus familiares desconocen qué iba a hacer aquel sábado al Centro. Fue hasta el lunes siguiente, cuando no se presentó a trabajar en una maquiladora, que su madre interpuso la denuncia por desaparición. \"\" Desde entonces, el caso ha pasado por tres agentes ministeriales distintos, sin que hasta ahora exista información concreta sobre el paradero de Raymundo Iván o algún indicio que permita localizarlo. “No significa una celebración para mí; mi corazón está roto. Yo no celebro un 10 de mayo. Tengo más hijos, pero falta un pedazo de mi corazón y no es lo mismo. No lo celebro igual”, dice. Desde hace un año, Irma forma parte del colectivo Familias Unidas por la Verdad, integrado principalmente por familiares de hombres desaparecidos en Ciudad Juárez y acompañado por el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte. “Yo apenas tengo un año, pero sí me ha servido mucho. Me han orientado legalmente, moralmente y psicológicamente”, relata. En el Memorial del Parque Borunda, donde el grupo realizó un acto conmemorativo, el rostro de Raymundo Iván quedó plasmado en uno de los murales instalados sobre la barda de la Secundaria Federal Número 1 como parte de este espacio de memoria. \"\" El mural lo representa dentro de un marco dorado, coronado por un rosario y acompañado de una biblia, como símbolo de su religiosidad, además de un cerebro que alude a su inteligencia, una pesa por su afición al ejercicio y la imagen de un rapero por sus gustos musicales.
Su retrato forma parte de una serie de cinco murales inaugurados en febrero de este año, que se sumaron a otros nueve elaborados desde 2021: los primeros por los artistas Yorch y David Bravo, junto con la familia de Daniel Armando Guzmán Ramos (desaparecido en abril de 2012), y la mayoría por la artista juarense Ana Infante. Este espacio, dice Irma, se ha convertido en un lugar de encuentro con su hijo. Apenas el domingo pasado estuvo ahí, sentada frente a su mural.

Un amor incondicional, a la espera del reencuentro

En el caso de Patricia Acosta, su hijo Mauricio Maese Acosta desapareció el 22 de julio de 2024, cuando salió rumbo a su trabajo como electricista en una empresa. Desde entonces, no existen datos sobre su paradero. Patricia también forma parte del colectivo Familias Unidas por la Verdad y la Justicia, donde encontró un espacio de apoyo que describe como una nueva familia. Al igual que Irma, vive un Día de las Madres marcado por la ausencia.
\"\" “Me siento triste porque mi corazón no está completo. Tengo a mi niño perdido, no sé dónde está y mi corazón lo extraña demasiado. Es un 10 de mayo —nuevamente, es el segundo— muy diferente a lo que he vivido en mi vida, sin tener a mi hijo cerca. No es lo mismo”, dice. Patricia cuenta que, tras la desaparición de su hijo, encontró una nueva forma de acercarse a la fe. “Yo ya creía en Dios, ya amaba a mi padre Dios, pero no lo conocía como hoy lo conozco. Hoy sé lo maravilloso que es, sé que me abraza, me consuela y me sostiene”, expresa. Y envía un mensaje a Mauricio, con la esperanza de que algún día pueda volver: “Hijito mío, te extraño con toda mi alma, con todo mi amor. Mi corazón está contigo. Mi alma está contigo. Y donde quiera que tú estés, tarde o temprano estaremos juntos. En el nombre del Señor, él nos reunirá”. Con la esperanza del reencuentro y de retomar la vida donde se quedó suspendida desde hace casi dos años, Patricia expresa el sentimiento de miles de madres en Ciudad Juárez que continúan buscando verdad, cualquiera que esta sea: “Amo a mi hijo y lo espero. Ojalá vivo. Pero si no, como Dios lo designe”. \"\" Este trabajo fue publicado originalmente en La Verdad Juárez. Aquí puedes consultar su publicación.