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Doce horas contra el olvido, en una noche de memoria y esperanza

Familias buscadoras se reunieron este fin de semana en el Parque Borunda, en la velada ‘Luz para encontrarles’, una jornada de memoria y exigencia de 12 horas en la que hubo música, poesía, baile, comida, juego y malabares, con la participación voluntaria de artistas y personas solidarias

Doce horas contra el olvido, en una noche de memoria y esperanza

Por Miguel Silerio Ortega / La Verdad Juárez

Ciudad Juárez, Chihuahua.— Hildelisa Ávila López lleva quince años buscando a su hermano César. Quince años desde aquella noche en que un grupo de hombres llegó en camionetas similares a las de la policía, preguntó por el dueño de un vehículo, lo apartó, revisó sus pertenencias y se lo llevó esposado frente a varias personas, en el estado de Zacatecas.

Desde entonces, Hilda, como la llaman sus conocidos, ha recorrido un camino en el que se ha encontrado con autoridades que delegan su trabajo a las familias, académicos que la han ayudado a organizar colectivos y familias que, como ella, buscan a sus seres queridos.

Pero esta noche Hilda no está en una oficina de la Fiscalía ni recorriendo un estado remoto en busca de su hermano. Está en el Parque Borunda, donde ella y su esposo preparan flautas para compartir con otras familias buscadoras.

“Mi papá, en paz descanse, duró más de 50 años vendiendo flautas. Somos una familia flautera. Mi hermano César vendía flautas, y a raíz de que ya tiene 15 años (desaparecido), dije ‘es su quinceañera, hay que hacer algo especial’. Entonces invitamos a la gente a comer flautas, y afortunadamente logramos el objetivo”, dice Hilda, satisfecha.

Para Hilda, las flautas son parte de su historia familiar y del recuerdo de su hermano. La noche de este 29 de agosto también son una forma de compartir, encontrarse y mantenerse juntas mientras la búsqueda sigue.

Durante la noche del sábado y hasta la mañana del domingo, por casi 12 horas, familias de personas desaparecidas en Ciudad Juárez se reunieron en la velada ‘Luz para encontrarles’, una jornada de protesta, comunión, reflexión, arte y entretenimiento con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

El punto de reunión fue el Memorial Memoria Viva, en el Parque Borunda, un espacio tradicional de encuentro para las familias juarenses durante los fines de semana. La actividad, organizada por integrantes del Colectivo Familias Unidas por la Verdad y la Justicia y familias independientes, comenzó poco después de las 7 de la noche y concluyó alrededor de las seis de la mañana.

Una noche para recordarles

La primera parte de la noche estuvo dedicada a la memoria. Después del pronunciamiento del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (CDHPN), organización que acompaña a las familias, comenzó el taller ‘Árbol de la esperanza: una actividad para las familias buscadoras’, a cargo de Paula Pino.

Las familias escribieron sus historias y las colocaron junto con fotografías dentro de sobres que después colgaron en las ramas de un árbol. Las personas asistentes pudieron acercarse y conocer parte de las historias de quienes buscan a sus seres queridos.

Más tarde se instalaron placas con los nombres de hombres y mujeres desaparecidas en el espacio denominado ‘Oasis de la Esperanza’, que desde etse fin de semana forma parte del Memorial Permanente. El acto fue acompañado por un espacio de reflexión a cargo del sacerdote Francisco García e integrantes del coro de la parroquia San Juan Apóstol y Evangelista.

Después llegó la develación de una escultura de la artista Rocío Rueda, una evocación de la piedad a través de una madre sin su hijo. En un performance alrededor de la pieza, Rueda colocó ropa sobre el piso y después la cubrió con tierra, en alusión al recorrido de las familias que buscan en el desierto.

La noche continuó con poesía, malabares con fuego y música. Leyver Montejo e Itzel González leyeron poemas relacionados con la desaparición; después, Sarahí Sánchez, Isabel Saldaña y Elizabeth Solís encendieron bastones y aros alrededor de las 10 de la noche.

Las llamas iluminaron por unos minutos el espacio y fueron celebradas por las familias y las infancias que asistieron. Al fondo se escuchaban la música, los juegos mecánicos y las voces de quienes pasaban la noche en el Borunda.

Los poetas juarenses José Manuel Bonilla, conocido como Guillotina Hernández, y Eloísa Arenas Torresdey compartieron en voz alta lecturas de su autoría y del poeta Efraín Huerta, antes de la proyección del documental ‘Memoria Viva’, de la documentalista Paloma Rincón, sobre el proceso de creación de los murales que integran el Memorial Permanente a cargo de la artista Ana Infante.

Al terminar la proyección, las familias volvieron a tomar la palabra. En un pronunciamiento leído por madres y hermanas de hombres y mujeres desaparecidas, señalaron que la velada buscaba reafirmar que su lucha continúa.

“Quisimos realizar una velada de 12 horas para recalcar que nuestra lucha por la verdad y la justicia es imparable. Aquí estamos poniendo nuestros cuerpos, manteniéndonos despiertas y activas para exigir que nos regresen a nuestras hijas, hijos, hermanas y hermanos”, leyó Sagrario Hernández, madre de Alfonso Guadián Hernández, desaparecido en abril de 2023.

“A través de la protesta, la música, la poesía, la reflexión, el baile y el juego, también estamos buscándoles”, afirmaron.

En el pronunciamiento, las familias llamaron a la comunidad juarense a acompañarlas frente a la revictimización, la criminalización y los riesgos que enfrentan durante la búsqueda.

También exigieron a las autoridades “que realicen su trabajo de manera eficiente, que dejen atrás la indolencia, que atiendan esta grave crisis” y recordaron que en México hay más de 132 mil personas desaparecidas, de las cuales más de mil 170 corresponden a Ciudad Juárez.

Una noche para estar juntas

La velada continuó con los actos de memoria, cuando, a una, las familias colocaron las fotografías de sus seres queridos alrededor del Monumento a la Madre, ubicado junto al Memorial Permanente. Las imágenes, realizadas con inteligencia artificial, mostraban a las familias finalmente reunidas, felices y, en la mayoría de los casos, abrazadas.

Los pequeños bastidores fueron colocados alrededor del monumento y adornados con luces y flores, mientras que la violinista Paulina Trevizo acompañó el recorrido con su música.

Para entonces, el bullicio del Parque Borunda comenzaba a disminuir, las personas que habían acudido al parque durante la noche comenzaron a retirarse, los negocios a cerrar, y las voces de la velada llenaron poco a poco los silencios.

Algunas de las personas que suelen pasar la noche en el parque también se acercaron a las actividades. Compartieron alimentos, participaron en los juegos y permanecieron junto a las familias buscadoras.

Pasada la medianoche comenzó ‘La cumbia es el nuevo punk’, a cargo de Raúl Zaragoza, un taller en el que las personas asistentes bailaron cumbias en la transición del sábado al domingo, en un momento de juego y alegría que volvió a reunir a las familias alrededor de la música. Incluso algunas personas que permanecían en el parque se acercaron a bailar a la distancia.

Después se abrió el micrófono para ‘Voces buscadoras’, un espacio en el que Hildelisa Ávila y Mélida Lázaro León —madre de Mauri Daniel Arias Lázaro— hablaron sobre sus experiencias de vida y sobre la desaparición de sus familiares, compartiendo su dolor, pero también su esperanza y determinación.

Para Hilda, una de las familiares buscadoras que propuso realizar la velada, permanecer esa noche junto a otras familias también tenía un propósito personal, pues muchas de sus actividades dentro del colectivo se realizan en Zacatecas y, cuando participa en Ciudad Juárez, busca aprovechar el tiempo para conocer mejor a las familias que integran el colectivo: sus historias y las historias de sus hijas, hijos y hermanos desaparecidos.

En la idea de pasar toda la noche también influyó una dificultad cotidiana, pues Hilda vive a las afueras de la ciudad y la falta de transporte público le complica participar en actividades de manifestación durante las tardes y noches. Por eso propuso una velada que pudiera prolongarse hasta la madrugada.

Durante el transcurso de la noche, algunas personas comenzaron a retirarse, mientras otras decidieron quedarse, algunas descansando tendidas en el suelo sobre colchonetas o dentro de tiendas de campaña, decididas a permanecer junto a las familias a pesar del cansancio.

A las tres de la mañana llegó la música de La Sangre de las Bestias, a cargo del músico Nicolás Carmona, cuyas canciones acústicas acompañaron a las madres en un momento en que el bullicio del Parque Borunda prácticamente se había extinguido.

Después de la presentación hubo un breve descanso y un refrigerio; más tarde, las familias se reagruparon para jugar lotería y las risas irrumpieron en la madrugada mientras las personas continuaban compartiendo el espacio.

La velada terminó con la pega de pesquisas a lo largo del Parque Borunda, una reflexión sobre las actividades realizadas y la limpieza del lugar. Las familias recogieron la basura, las sillas, las mesas y las tiendas de campaña. Finalmente llegaron los abrazos, cuando habían pasado casi 12 horas desde que comenzó la velada.

Para Hildelisa, la búsqueda de César continúa. A pesar de los 15 años transcurridos, conserva la fe y la esperanza de que su hermano regresará y podrá contarle “muchas cosas de lo que ha tocado vivir por andarlo buscando”.

“A mí me gustaría que la comunidad de todas parte, no solo de Juárez, se involucrara en las luchas que hacen los colectivos, porque hace falta que nos acompañen; sus luchas tienen sentido, tienen un objetivo y tienen la necesidad de abrazadas, apapachadas y acompañadas”, dice Hilda.

Acompañamiento ante la crisis

Para el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, la velada representó también una acción de acompañamiento a las familias buscadoras frente a la dimensión de la crisis de desapariciones y los riesgos que enfrentan durante sus procesos de búsqueda.

Carla Palacios Flores, directora de la organización, agradeció la participación de las personas que se sumaron con sus talentos y habilidades a las actividades, con el propósito de que las familias de las personas desaparecidas supieran que no están solas.

En su pronunciamiento, Palacios Flores señaló que en México persiste una crisis de más de 132 mil personas desaparecidas, mientras que en Chihuahua son más de 4,800 y en Ciudad Juárez más de 1,170.

También destacó las condiciones de riesgo físico y psicosocial que atraviesan las familias buscadoras y cuestionó que no sean reconocidas como personas defensoras de derechos humanos.

“Acompañamos a las familias en la acción simbólica de prender una luz. Una luz que nos permitirá seguir en la lucha hasta encontrarles y que nos guiará por el camino de la esperanza”, expresó.

La directora del CDHPN llamó además a la sociedad a involucrarse en la exigencia de justicia y a denunciar la actuación de los tres niveles de gobierno ante la violencia que persiste en el país.

“Como sociedad debemos alzar la voz: denunciar la incompetencia de los tres niveles de gobierno al no detener la violencia que aqueja a nuestro país y exigir la prevención y sanción de delitos, especialmente el de desaparición”, dijo.

Este trabajo fue publicado originalmente en La Verdad Juárez. Aquí puedes consultar su publicación.

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