Organizaciones han señalado los beneficios sociales y físicos en la salud de los trabajadores, así como los retos en la adaptación. Sin embargo, advierten que el proyecto de reforma no incluye especificaciones claras sobre los dos días de descanso que habían exigido originalmente los trabajadores.
Por Elizabeth Ramos / YoCiudadano
Ciudad Juárez, Chihuahua.– El tema de la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y dos días de descanso ha vuelto al centro del debate público como una demanda histórica de las y los trabajadores, tras décadas de rezago en la política laboral mexicana.
De acuerdo con Elizabeth Ávalos, coordinadora de la Colectiva de Mujeres Rosa Luxemburgo, la demanda de reducir la jornada laboral no es reciente ni aislada, sino histórica, que ha impactado en la calidad de vida de las personas trabajadoras, principalmente de las mujeres.
“Una problemática que tenemos las personas trabajadoras, y en especial las mujeres trabajadoras, es la falta de tiempo y de cómo está distribuido el tiempo para dedicarlo a los diferentes roles que tenemos en la sociedad”, señala.
En este sentido, la Colectiva ha insistido durante años en que la jornada laboral actual reproduce una doble o incluso triple carga de trabajo para las mujeres, ya que no solo tienen que dedicar tiempo al trabajo asalariado, sino también al trabajo de cuidados no remunerado, lo que las ha desgastado y limitado su participación en diferentes ámbitos, explica Ávalos.
“¿A qué hora tenemos tiempo para el descanso o para mejorar el cuidado de los hijos?, incluso, ¿a qué hora tenemos tiempo para una participación política activa en la comunidad?”, cuestiona la coordinadora de la Colectiva, organización civil que promueve y defiende los derechos humanos laborales de las mujeres trabajadoras en Ciudad Juárez.
De acuerdo con el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) publicado en 2024, México es el segundo país que más horas trabaja al año, superando a países como España y Estados Unidos, mientras que el primer puesto lo ocupa Colombia.
Anualmente una persona trabajadora en México trabaja 2 mil 207 horas, superando por mucho a países como Estados Unidos con mil 805 horas al año, Canadá con mil 694 y Finlandia con mil 497 horas. En los últimos puestos de la OCDE, Alemania destina mil 335 horas al año y Dinamarca mil 380.

Para Ávalos, la discusión de la reducción de la jornada laboral pone en evidencia el abandono histórico que ha tenido el Estado en materia laboral. “Hace 30 años, cuando empiezan las políticas neoliberales, el Estado se retira de su papel de mediador y protector y deja a las personas trabajadoras solas frente a las grandes empresas”, afirma.
La precarización de las condiciones laborales, las amplias jornadas de trabajo, los bajos salarios y la narrativa de que en México hay mano de obra barata, son algunas de las formas en que el Estado abandonó la política laboral, explica Ávalos.
Tras el anuncio de la reducción de la jornada laboral de forma gradual a partir del 2027, Elizabeth Ávalos considera que es un paso importante, pero apenas un inicio de todas las demandas laborales pendientes.
“Esta reforma es apenas un paso que no habíamos podido dar en 40 años y por eso tiene una significancia y una relevancia para todas las personas trabajadoras en este país”, añade.
En este sentido, Ávalos advierte que, de aprobarse la reforma laboral no debe perderse de vista la demanda original de una jornada laboral de 40 horas con dos días de descanso. Esto último, señala, es algo que no se ha mencionado dentro del proyecto de reforma propuesto por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

Una reforma laboral que continúa en la discusión
Durante la mañanera del pueblo del pasado 3 diciembre, la presidenta de México anunció que, luego de un consenso con los sectores empresarial, sindical, académico, gubernamental y con la sociedad civil, se enviaría al Senado de la República un proyecto de reforma para que a partir del 2026 se implemente de forma gradual la jornada de 40 horas.
El proyecto de reforma plantea que la jornada laboral se reduzca dos horas por año a partir del 2027 hasta concretar las 40 horas en el 2030, lo que beneficiará a 13.4 millones de personas trabajadoras.
En la mañanera, el secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños López explicó que la reforma será presentada al Congreso de la Unión para su discusión, y de ser aprobada entrará en vigor el 1 de mayo de 2026 y en enero de 2027 comenzará la primera reducción de dos horas, es decir a 46 horas.
En este sentido, una vez que se apruebe la reforma, el 2026 será un periodo de adaptación y transición para los empleadores y las personas trabajadoras, para que se adapten, se organicen y consoliden nuevos procesos, explicó Marath Bolaños.

La discusión legislativa formal de la reforma laboral en el Congreso y en el Senado se retomará a partir del 1 de febrero de 2026, cuando inicie el nuevo periodo de sesiones.
De acuerdo con el secretario del Trabajo y Previsión Social, la reducción de las horas de trabajo no implica la disminución de sueldos ni de prestaciones, además, destacó que entre las modificaciones que incluye la reforma, por primera vez se prohíben las horas extras para menores de edad.
La propuesta de ley también establece un límite para que la suma entre las horas de trabajo ordinarias y las extraordinarias no puedan superar las 12 horas de trabajo por día. Otro de los cambios que incluye la reforma, es el aumento de 9 a 12 horas la jornada extraordinaria, las cuales podrán distribuirse en hasta cuatro horas diarias, tres días a la semana, las cuales deberán pagarse dobles como lo dice la ley.
Sin embargo, pese a estas modificaciones, Elizabeth Ávalos advierte que no debe perderse de vista la demanda original de una jornada de 40 horas con dos días de descanso, tema que no se ha mencionado aún en la propuesta enviada al Congreso de la Unión.
“Tiene que haber mucha claridad, porque lo que se está planteando son 40 horas repartidas en cinco días de 8 horas y dos días de descanso, porque esos dos días es lo que va a permitir el descanso de los cuerpos de las personas para seguir produciendo”, señala Ávalos.
Además, señala que, de aprobarse la reforma se debe vigilar la implementación en los centros de trabajo, ya que se pueden dar muchas interpretaciones. Tan solo en la dinámica local, en las empresas maquiladoras hay dos días de descanso, sin embargo, al día trabajan más de 8 horas para cubrir el descanso del sábado, en este sentido, explica Ávalos, la regla tendría que cambiar a solo trabajar 8 horas al día, incluida la media hora de la comida.

El debate entre el descanso y la productividad en el trabajo
En Ciudad Juárez, donde la industria manufacturera concentra la mayor parte del empleo formal, la discusión de la reforma laboral adquiere matices particulares: por un lado, las expectativas de descanso, tiempo y bienestar social para las personas trabajadoras; y por otro, los desafíos operativos de un modelo productivo altamente estandarizado.
De acuerdo con Felipe Galán Uribe, coordinador de Información y Estadística de la organización civil Competitividad Laboral, la reducción de la jornada plantea un cambio profundo para la industria manufacturera, principalmente en sus procesos.
“Las empresas tienen actividades muy estandarizadas y el cambio en la jornada representa volver a planear y reprogramar muchos procesos”, explica.
Galán detalla que, de los aproximadamente 478 mil empleos formales en la ciudad, más de 260 mil corresponden a la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX), es decir más de la mitad. Otro sector es el de servicios con cerca de 50 mil empleos formales.
Una de las principales inquietudes que el sector empresarial ha planteado, explica, es la falta de reglamentos claros para la implementación de la reforma y del cómo se homologarán las jornadas laborales en los diferentes turnos.
“Todavía no hay claridad sobre cómo se va a implementar en términos generales; cada empresa está desarrollando sus planes”, señala.
En su opinión, la implementación de la jornada de 40 horas tiene que considerar las particularidades de cada industria y también las dinámicas de cada estado, ya que considera que la industria manufacturera de la ciudad es muy diferente a otras industrias del país, incluso del estado.
Galán considera que al menos en Ciudad Juárez se espera que el esquema de los cinco días de trabajo se quede y solo se modifique el horario laboral diario, sin embargo, hay una preocupación sobre la implementación en los sectores de servicios y comercio.
De acuerdo con información del medio nacional El Economista, la OCDE ha señalado que la reducción de la jornada laboral no ha generado crisis de empleo en otros países, sino al contrario brinda la oportunidad de mejorar la productividad, la competitividad y la salud de los trabajadores.

Beneficios físicos y sociales para las personas trabajadoras
Durante el cuarto foro de Parlamento Abierto por las 40 horas, celebrado el 6 de noviembre de 2023 en la Cámara de Diputados, el representante de la OCDE en México para América Latona, Mario López Roldán, afirmó que la reducción de la jornada laboral representa un paso importante hacia el equilibrio entre la vida personal y profesional de las y los trabajadores en México.
“La reducción de la jornada laboral puede traer beneficios significativos en diversos ámbitos: desde la productividad y la competitividad, hasta la salud pública, el bienestar emocional y la disminución de desigualdades”, destacó.
López Roldán también indicó que, entre los países de la OCDE, México tiene el peor balance entre vida y trabajo, pues es donde los trabajadores tienen menos tiempo para el esparcimiento, el cuidado personal y “donde hay más trabajadores pobres de tiempo”; además, destacó que la salud mental de los trabajadores mexicanos ha tenido un deterioro significativo por el incremento de casos de ansiedad y depresión.
En este sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también ha señalado que entre los beneficios está la reducción de la fatiga y de los accidentes laborales, además de mayor descanso y equilibrio entre la vida personal y laboral.
Para Elizabeth Ávalos, los beneficios van más allá de la productividad, pues considera que además del descanso que necesitan las y los trabajadores, también necesitan tiempo para vivir su ciudad, para atender a las juventudes e infancias, y para tener una participación más activa en su comunidad.
“Esta ciudad necesita que sus ciudadanas y ciudadanos tengan tiempo para construirla, para participar, para vivirla”, afirma. Tener tiempo —dice— puede incidir en la vida comunitaria, en el cuidado de la familia, en la disminución de violencias y en el descanso físico y mental de quienes sostienen la producción.
La reducción de la jornada laboral abre una oportunidad, pero también deja preguntas abiertas. Para Ávalos, el reto es que la reforma no se convierta en una simulación y que realmente impacte en la vida cotidiana de las personas trabajadoras, especialmente de las mujeres. Para Galán, el desafío está en lograr una transición ordenada que considere las particularidades de cada sector y evite mayor presión sobre el empleo.




