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Sin sombra no hay ciudad habitable: academia y sociedad civil proponen la sombra como derecho urbano

Texas Tech, UTEP y Juárez Limpio presentaron evidencia de que el calor y la radiación solar afectan más a quienes caminan y habitan colonias con menos arbolado. Además, documentaron que la falta de sombra se concentra en las zonas con menor inversión pública.

Sin sombra no hay ciudad habitable: academia y sociedad civil proponen la sombra como derecho urbano

Por Abraham Rubio / YoCiudadano

Ciudad Juárez, Chihuahua.– La sombra no se reparte por igual y escasea en las zonas con menor inversión pública de las comunidades de Juárez y El Paso, Texas, establecieron especialistas en el taller ‘La sombra como derecho urbano’, convocado por Juárez Limpio, la Facultad de Arquitectura de Texas Tech University y al Instituto de Historia Oral de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP)

El evento, que se llevó a cabo el 28 de octubre en el edificio Participa Juárez, planteó la urgencia de reconocer el derecho a la sombra como un derecho humano y garantizar que su acceso no dependa de la colonia o el fraccionamiento donde se vive, puesto que impacta en la salud pública y movilidad de las personas fronterizas.

El taller estuvo compuesto por un panel sobre la investigación aplicada a la comunidad, así como un panel sobre incidencia pública con funcionarios municipales y comunitaria con liderazgos vecinales.

Foto: Isaac Sías.
Foto: Isaac Sías.

“Voy siguiendo la sombra”

En primer lugar, se presentó el estudio ‘Ultra Violent Exposure’, proyecto financiado por la Fundación Mellon que desarrollan el centro de investigación del Project for Operative Spatial Technologies (POST), de Texas Tech en El Paso y el Instituto de Historia Oral de UTEP.

La directora de la Facultad de Arquitectura de Texas Tech, Ersela Kripa, explicó que el nombre combina las palabras ‘ultravioleta’ y ‘violento’ para describir lo que han nombrado ‘violencia pasiva’ por la exposición prolongada a la radiación que daña la piel, los ojos y el sistema inmunológico.

El proyecto documenta cómo el sur de El Paso perdió buena parte de su sombra protectora a raíz de la canalización del río, la militarización de la franja fronteriza, demoliciones selectivas, reasentamientos y la desinversión en espacios públicos.

De acuerdo con sus mediciones, la sombra y la protección ultravioleta no se reparten de manera uniforme, situación que expone más a peatones y a quienes permanecen en la calle.

Kripa indicó que el estudio también modeló el cruce peatonal por el puente internacional Paso del Norte a lo largo de más de seis décadas, donde las imágenes comparadas muestran cómo la ampliación del puerto de entrada sustituyó áreas agrícolas y vegetación por vialidades e infraestructura.

Foto: Isaac Sías.
Foto: Isaac Sías.

La historiadora y profesora de UTEP, Yolanda Chávez Leyva, explicó que las historias orales permitieron entender cómo se llegó a esas condiciones. Para ello, entrevistaron a personas de ambos lados de la frontera, como madres, docentes, académicos y funcionarios, para preguntarles sobre dónde había árboles, dónde se reunían los vecinos y qué lugares de descanso desaparecieron.

La académica recordó el testimonio de Ana, una madre que contó el trayecto que siempre que va a dejar a sus hijos a la escuela camina “siguiendo la sombra”, práctica fue identificada por las investigadoras como una estrategia de supervivencia en el desierto.

La encargada del proyecto Así Estamos Juárez, Judith Carrillo Carrera, indicó que el derecho a la sombra consiste en que cada persona pueda permanecer, esperar y desplazarse en el espacio público protegida de la radiación solar directa, con sombra natural o construida de calidad suficiente, distribuida con equidad y priorizando a quienes más se exponen.

Explicó que es un derecho emergente similar al del derecho a la ciudad, que pasó de concepto filosófico y político a figura jurídica, y reconoció que, aunque la sombra no está reconocida como derecho autónomo, puede exigirse a través de otros que sí lo están, como el derecho a la ciudad, contenido en la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, y el derecho a un medio ambiente sano, previsto en el artículo 4 constitucional, y los derechos a la salud y a la movilidad.

Foto: Isaac Sías.
Foto: Isaac Sías.

Falta de políticas públicas y seguimiento a reglamentos

Alex Mayer, profesor de ingeniería civil en UTEP, presentó resultados preliminares de un estudio que compara la temperatura de la superficie terrestre en ambas ciudades a partir de imágenes satelitales.

En el mapa de 2020, los valores fueron de 27 a 68 grados centígrados, y la mediana de El Paso resultó 2 grados más alta que la de Juárez, situación que el investigador atribuyó en parte al tipo de techo empleado en cada lado de la frontera.

Mientras que en Juárez predominan las azoteas planas cubiertas con impermeabilizante blanco que reflejan más la radiación, en El Paso la vivienda residencial usa sobre todo techos de dos aguas con teja asfáltica oscura.

Al comparar solo las superficies impermeables, las de El Paso registraron en promedio 3 grados más desde 1985. El cambio en Juárez se explica, según Mayer, por la desaparición de las tierras agrícolas irrigadas que enfriaban el entorno, mientras El Paso creció con desarrollos residenciales de techos oscuros.

La coordinadora de incidencia de la Red de Vecinos de Juárez, Claudia Arreola Pérez, contrastó la normativa con lo que ocurre en los fraccionamientos, puesto que el reglamento de desarrollo urbano exige un árbol por cada vivienda nueva, pero las constructoras suelen donar esos árboles a la Dirección de Parques y Jardines bajo el argumento de que los nuevos habitantes los derribarían al ampliar sus casas, lo que deja zonas habitacionales sin arbolado y con superficies que no permiten la infiltración del agua.

Ivana Valdés, becaria del programa Fulbright-García Robles y la maestría en Estudios México–Estados Unidos, expuso que ambas ciudades enfrentan las mismas proyecciones de calor, pero lo gestionan por separado. Además, recordó un proyecto piloto entre El Paso, Juárez y Las Cruces, desarrollado de 2016 a 2018, que creó una comunidad de práctica y actividades coordinadas, pero no se concretaron.

Informó que su investigación busca identificar por qué, con la hipótesis de que hace falta una estructura de gobernanza permanente que no dependa de la voluntad de personas específicas.

La jornada concluyó con un panel de incidencia pública con representantes de las direcciones municipales de Parques y Jardines y de Ecología, y de liderazgos vecinales. Además, las personas asistentes participaron en una experiencia de realidad virtual y mapeo interactivo del acceso a la sombra en la frontera.

Foto: Abraham Rubio.
Foto: Abraham Rubio.

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