No son caravanas: es un éxodo y migrar es la única esperanza

El fenómeno de migración masiva ante contextos de violencia extrema no es ajeno para los juarenses: esta frontera lo vivió durante su peor época. 

Autor: Marco A. López | 22 de noviembre de 2018

Ciudad Juárez, Chihuahua.— “Los migrantes no son todos tratados igual, hay migración calificada, documentada, y ahí nadie dice nada”, comenta Jesús Peña, investigador especialista en migración por el Colegio de la Frontera Norte (Colef).

El grueso de las personas que conforman las caravanas migrantes son jóvenes pobres sin acceso a educación ni trabajo o a un trabajo que sostenga al menos una supervivencia. De acuerdo con el especialista, migrar se volvió una necesidad para vivir.

“Hasta la década de los 90 gran parte de la migración era laboral y por corto tiempo. Sí hubo un cambio muy grande, de 2010 para acá empezó a ser un éxodo de personas huyendo por su vida. Ya no era una cuestión de pobreza o de tener el sueño americano sino que fue un colapso total del sistema económico social de nuestros países. Son cuestiones de que el sistema capitalista neoliberal se agotó y no tiene nada que ofrecerle. O sea, una parte de la población no le ofrece nada a ese sistema, son desechables, ya ni siquiera como mercado y ni siquiera como trabajadores” dice.

En Honduras alrededor del 36 por ciento de la población de entre 15 y 24 años no tiene trabajo ni escuela, según el especialista. El promedio de edad dentro de la población de la caravana es de 26 años, aseguró. 

“Eso es más un éxodo que una caravana migrante. Para esas personas no hay nada en sus países. Es la única alternativa para un futuro posible. Aunque las posibilidades de que reciban asilo son mínimas, es la única esperanza”.

El doctor introduce entonces el término de ‘juvenicidio’ y, explica, son los jóvenes los que están siendo asesinados, los que no tienen proyectos de vida, son el mercado para el crimen organizado.

“Muchos jóvenes no tienen nada, no hay nada para ellos, son los que están migrando, es por su vida. Mucha gente los ve y dice es que están jóvenes, ¿por qué no trabajan?, pues si caminaron 3 mil kilómetros, ¿tú crees que no pueden trabajar? Ya no hay nada que les puedan ofrecer. El mayor número de homicidios son entre 15 y 24 años, son la gente que se está muriendo”, explica Jesús Peña.

Y el hecho de que vengan por miles es una cuestión de seguridad. Se trata de la nueva forma de la migración, así se va a dar para evitar los secuestros, violaciones, robos y asesinatos de que son víctimas durante el tránsito por México, de acuerdo con el especialista.

Juárez también vivió el colapso

Ciudad Juárez fue en la década de los noventa la ciudad que más construyó vivienda de interés social en el país: “Todas esas casas que ves abandonadas ahora”, dice Jesús Peña.

Del crecimiento acelerado quedan como vestigio estructuras abandonadas de casas que nunca fueron habitadas. Queda el poniente que nació irregular con el asentamiento de migrantes que llegaron a trabajar en la maquiladora: Anapra, Lomas de Poleo, Estrella del Poniente, Revolución Mexicana, México 68, ejemplos de colonias que surgieron así, sin un plan de desarrollo social, sin escuelas, hospitales, parques, servicios gracias a “firmas trasnacionales que han incrementado sus ganancias apoyadas en la internalización de procesos productivos y del mercado laboral, en el uso intensivo de la fuerza de trabajo, abatimiento de salarios, flexibilidad laboral y un amplio marco de desregularización que les permite ejercer lo que tienen prohibido en países desarrollados”, de acuerdo con el investigador del Colef, José Manuel Valenzuela.

Entonces, con el arribo de la industria maquiladora surgieron espacios, físicos y sociales de precarización social y vulnerabilidad, es decir, grupos de personas indefensas.

“El crecimiento de la vulnerabilidad social en Ciudad Juárez es el alto peso poblacional de la migración, aspecto que muchas veces reduce el capital social de los migrantes y los vuelve vulnerables”, explica Valenzuela Arce en su ensayo Leyendas negras y mundos fronterizos.

“El proceso de vulnerabilidad se incrementa con la presencia de amplias deficiencias en infraestructura, urbanización y equipamiento urbano, especialmente en colonias populares, donde la ausencia de transporte seguro -o transporte a secas- y de alumbrado aumenta las condiciones de inseguridad”.

Después de la crisis económica de 2008 en Estados Unidos y de la época de mayor inseguridad en Ciudad Juárez, para 2010 se perdieron poco más de 90 mil empleos, de acuerdo con datos del Seguro Social y se fueron de la ciudad más de 200 mil personas, según el INEGI.

Tan sólo entre 2008 y 2012 fueron asesinadas en esta ciudad 5 mil 63 personas menores de 29 años. Sin empleo y sin seguridad, salir de Juárez se volvió un éxodo por la vida que bien pudo ser el equivalente a 30 caravanas de juarenses buscando asilo en otro lugar.

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Parte del especial ‘Ciudad de Migrantes’