Juárez, ciudad de migrantes

Cerca de la mitad de la población de Ciudad Juárez nació en un sitio diferente

– José Manuel Valenzuela

Autor: Marco A. López | 22 de noviembre de 2018

Ciudad Juárez, Chihuahua.— Hablar de Juárez sin migrantes sería hablar de otra ciudad, una mucho más pequeña en todos los sentidos.

“Lo que sabemos de la migración, el estudio de la migración en general, en Europa, en Asia, en África, los estudios generales, si tenemos hasta ahora algo de conocimiento es que la migración es más positiva que negativa. Da mayores beneficios económicos, sociales, culturales a los lugares de llegada”, afirma el especialista del Colegio de la Frontera Norte (Colef), doctor Jesús Peña Muñoz.

Juárez creció en gran parte como una reacción a la Operación Espalda Mojada, impulsada en 1954 por el entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, un presidente militar con posturas migratorias parecidas a las del Donald Trump. Con esta medida, Estados Unidos inició un proceso de expulsión de los migrantes braceros que trabajan en el campo del país norteamericano.

“La Operación Espalda Mojada, caracterizada por el renacimiento de sentimientos xenófobos bajo argumentos recurrentes que enfatizaban de forma falaz que los migrantes quitaban empleo a los nativos, su supuesta violencia o su condición amenazante por poseer lenguaje y cultura diferentes. Así cobró forma una campaña de captura y deportación masiva de mexicanos indocumentados, quienes fueron expulsados a las ciudades de la frontera norte mexicana”, explica el investigador del Colef, José Manuel Valenzuela, en su libro Sed de Mal.

Juárez creció, entonces, como un soporte a una política migratoria intolerante por parte de Estados Unidos. Las puertas que se cerraron allá, se abrieron aquí.

“En aras de hacer frente a este escenario conflictivo, se creo en 1965 el programa de Industrialización Fronterizo (PIF), con el cual empezó formalmente la instalación de fábricas de ensamble en nuestro país, conocidas como maquiladoras”, explica Valenzuela Arce.

Y con la llegada de las maquiladoras a la ciudad, el crecimiento fue todavía más acelerado. Por ejemplo: en 1966 existían en Ciudad Juárez cinco plantas maquiladoras que empleaban en promedio a 760 personas. Para 1976, diez años después, había 81 plantas con un total de 23 mil 580 trabajadores. En 1986 estaban instaladas 180 maquiladoras que empleaban a 86 mil 526 personas. Para el año 2000, Juárez tenía instaladas 308 plantas con 249 mil 380 empleados, de acuerdo con datos del Investigador.

El crecimiento de Ciudad Juárez fue sumamente acelerado y muy por encima del promedio nacional. De acuerdo con Peña Muñoz, mientras otras ciudades del país crecían en promedio 2 por ciento cada año, Juárez creció 4 por ciento anualmente.

Sin embargo, el crecimiento de la ciudad en manos de empresarios se planeó con base en intereses económicos y no sociales ni de infraestructura urbana, señala el especialista.

“El modelo de la maquiladora rompe con un modelo sostenible, movió la producción a unos lugares y la riqueza a otros lugares. Entonces, ese modelo por supuesto que es perverso. Lo que ha generado fue crecimiento económico, pero sin desarrollo social. No hubo infraestructura para la ciudad, escuelas, hospitales, que realmente se reflejen en un beneficio de la sociedad, eso no hubo porque ese no es el modelo de las maquiladoras. La maquiladora tiene la capacidad de mover todos los beneficios de la producción a donde quiere y todo lo malo, contaminación, explotación, centrarlo en otra parte”, dice.

Pero la maquiladora también sufrió una crisis en esta ciudad. Luego de la recesión económica de Estados Unidos en 2008 y aunado a la llamada “guerra contra el narcotráfico”, impulsada por Felipe Calderón y el dramático incremento de la violencia traducido en homicidios diarios, se estima que se fueron de la ciudad más de 200 mil personas.

Para Blanca Navarrete, directora de la asociación Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA), la migración de juarenses de entonces se podría comparar con la caravana migrante, un éxodo de personas que salen de su ciudad para salvar su vida. 

Pero con una diferencia significativa: gran parte de los que se fueron en esos años de Juárez cruzaron la frontera con una visa. Lo que molesta de la caravana es que sean indocumentados y que sean pobres, según la derechohumanista.

Varios factores han hecho que Juárez no sea un punto importante, ni de llegada ni de tránsito, para la migración. 

Por una parte, la precariedad que implica trabajar en una maquiladora; por otra, y quizá la más importante, mientras California acepta un promedio de 44 por ciento de solicitudes de asilo, Texas rechaza un 96 por ciento. 

El clima, la distancia, el bajo número de repatriaciones, han puesto a Juárez prácticamente fuera del mapa migrante, de acuerdo con el doctor Jesús Peña.

Juárez, la ciudad que se hizo de migrantes, ya no es más un punto importante para los que buscan migrar. 

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Parte del especial ‘Ciudad de Migrantes’